La negligencia médica. Historia de un NO caso

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14/01/2026

“Cuando el abogado debe escuchar al paciente… y saber decir que NO.”

Una parte importante de mi trabajo consiste en escuchar y analizar. Escuchar a personas que llegan al despacho convencidas de haber sido víctimas de una negligencia médica y con una idea muy clara: “quiero reclamar”. Sin embargo, no siempre una mala experiencia sanitaria equivale, desde el punto de vista jurídico, a una negligencia médica indemnizable.

Hoy quiero exponerles un caso reciente de mi despacho que ilustra muy bien esta cuestión

Paciente de mediana edad que acude a consulta oftalmológica por un problema de cataratas. El médico le prescribe un colirio, un tratamiento habitual indicado para su patología. Según me explica, tras aplicárselo pierde la visión de forma brusca y queda prácticamente ciega durante unas seis horas. La experiencia es angustiosa. El susto, enorme. Cuando recupera la visión revisa el prospecto del medicamento. En él encuentra referencias a posibles efectos adversos o alteraciones visuales. Comienza entonces a relacionar el episodio sufrido con el colirio prescrito y se convence de que ha sido víctima de una negligencia médica. Acude al despacho decidida a presentar demanda judicial.

Comprendo su planteamiento. La secuencia parece lógica: se aplica un medicamento y, a continuación, pierde la visión. Sin embargo, cuando analizamos el caso como haría un abogado con un mínimo de rigor empiezan los problemas. Vayamos paso a paso.

La prueba: Empecemos por el principio. La pérdida de visión fue transitoria, no consta reflejada en informes médicos, no hubo asistencia urgente acreditada ni pruebas objetivas que permitan demostrar que esa ceguera temporal existió en los términos descritos. En un procedimiento judicial el daño no puede basarse únicamente en una percepción subjetiva sin contrastar, por muy sincera que sea.

El daño. Supongamos, aun así, que conseguimos acreditar este episodio. El segundo problema es la gravedad del daño. Estaríamos hablando, en el mejor de los casos, de una afectación limitada a unas horas, no más de un día. En la Ley 35/2015, de 22 de septiembre, para un día de estancia en la UCI (más grave y que no estuvo) se prevé una indemnización por importe de 127 euros. Ello hace inviable una reclamación judicial por antieconómica, que implicaría honorarios de abogado, procurador y perito médico

La relación causal. ¿Podemos afirmar que la causa de la pérdida de visión fue la administración de un fármaco?, pues tampoco. Y es que ese síntoma figure de forma genérica en el prospecto no significa automáticamente que el medicamento sea la causa directa del daño. Una pérdida brusca de visión puede tener múltiples orígenes, un problema vascular: un ictus o una isquemia, por ejemplo,

La mala actuación médica. Y llegamos al último punto, que suele ser el más difícil de aceptar: Tampoco hubo mala praxis. Prescribir un colirio indicado para el tratamiento de las cataratas no es una actuación incorrecta. Ni se aparta de los protocolos ni vulnera la buena práctica médica ni supone una decisión imprudente.

Es duro, ¿verdad? Pues es la realidad de este caso. En Derecho sanitario no se indemniza el susto, ni la mala experiencia, ni siquiera el efecto adverso aislado. Se indemniza el daño cuando este es consecuencia de una actuación médica contraria a la lex artis y existe una relación causal clara entre ambos. Si alguno de estos elementos falla…, entonces no estamos ante una verdadera negligencia médica.

Es aquí cuando entra en juego la honestidad. Explicar al paciente la inviabilidad de su reclamación a menudo te enfrenta con él, porque no es lo que espera oír, no agrada, y supone, por otra parte, “tirar piedras contra tu propio tejado”, pues, al fin y al cabo, los abogados vivimos de los pleitos y no de las consultas. Sin embargo, explicar las cosas como son y con claridad también forma parte esencial de nuestro trabajo.

Porque no todo conflicto debe judicializarse y no toda mala experiencia médica es una negligencia, explicar esto con honestidad también es una forma de hacer justicia.

Gracias por su atención. Continuará …

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